Fuente: Capitulo Conclusiones de la tesis doctoral
de Ariel Barrios Medina.
"El talento y el empuje de Sarmiento fueron tan grandes que su propaganda en favor de la enseñanza primaria y contra el analfabetismo ha continuado hasta nuestros días por sus discípulos y admiradores. ¡Plegue á Dios darnos pronto otro Sarmiento que con igual talento y empuje combata el analfabetismo científico y lleve la enseñanza universitaria del país a la cima del saber humano!". Krause (1909).
Al iniciar la exploración de los giros de la revolución houssayana hacia el descubrimiento de la constelación endocrina, retomamos la imagen mediante la cual Freud expresó el conflicto entre el proceso evolutivo del individuo y el de su sociedad. Esta imagen es ampliamente conocida por los historiadores de la ciencia desde la obra de Kuhn quien planteó, hace ya treinta años, la posibilidad de hallar una estructura en las revoluciones científicas. (1)
Pero, a diferencia de Freud que la expresó en el sentido original de la revolución de un astro, Kuhn la utilizó en el sentido derivado, aunque más usado, de la revolución política. (2)
Ambos autores, sin embargo, plantearon mediante esa imagen el problema del consentimiento a una tradición y su ruptura, esto es, el problema de su legitimidad y su legitimación. (3)
El surgimiento y afianzamiento de la tradición científica en la sociedad argentina ha sido considerada un aspecto de la difusión de la cultura europea cuya adopción, para estas circunstancias periféricas, realizaron difusores europeos o autóctonos: la República Argentina nació tarde a la vida de la cultura de la vida occidental, adoptó luego las aplicaciones de la ciencia y, sólo a mediados de la segunda década de este siglo, la ciencia misma. (4)
Este acontecimiento de la ciencia en América y la ciencia de América, que acarreó la fundación de una nueva cultura material, era comprendido como un aspecto de la potencia intelectual de las metrópolis europeas para cuya legitimidad, a similitud de su economía, se postuló un imperialismo cultural. (5)
De esa manera el imperialismo económico se propuso como modelo de desarrollo social, uno de cuyos aspectos sería la ciencia. (6)
Esta tesis suponía un capital científico en Europa, equivalente al capital financiero, que estableció su dominio en la República Argentina. Pero esta afirmación, parcialmente correcta en cuanto afirmaba la concentración del desarrollo científico mundial en Europa en los últimos cinco siglos, era inexacta o imprecisa en cuanto a la definición de capital científico, su exportación e importación, la generación y apropiación de plusvalía o el surgimiento de burguesías y proletariados científicos en los últimos cien años. (7)
Pues aun cuando se definiera la noción de capital científico europeo, o el capital científico mismo, apenas resultaría útil para comprender y explicar el caso de la ciencia europea en la Argentina en esos años en los cuales cabe más bien hablar, si se utilizaren términos económicos, de una economía de enclave o factoría: "Los maestros que se han contratado para la república han sido sabios de alquiler, ninguno ha formado escuela; no han tenido discípulos y sólo se han ligado al país por bienes materiales y no por los lazos morales que hagan recordar con cariño su nombre; ... han explotado sus puestos, los dineros nacionales en provecho propio, y si han preparado material de trabajo, ha sido para enviarlo á Europa para mandarse mudar con él: han trabajado para sí mismos y no para el país". (8)
Quien así se expresaba, uno de los maestros de Houssay, registraba el fracaso del proyecto de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) de argentinizar la inteligencia europea mediante la introducción de sabios europeos pues, pese a ese esfuerzo, la república continuaba careciendo de los factores de la ciencia experimental: "del laboratorio, del libro y del maestro". (9)
El acontecimiento de este fracaso permanece inadvertido para quienes sostienen la tesis historiográfica que acentúa la originalidad del proceso de diseminación de una novedad desde su fuente de invención o creación hacia los usuarios adoptantes finales, pues desdeña la del proceso de percepción de la innovación y su adopción. (10)
Esa tesis historiográfica también desdeña la originalidad del proceso en el cual los inventores de la novedad percibieron la reinvención y, a su vez, la reinventaron admitiéndola, así como a su autor, en su tradición científica. (11)
Pero mientras que el proceso de difusión que ocurre entre personas se vincula a una teoría de la comunicación, el proceso individual de la reinvención se vincula a una teoría del aprendizaje.
Durante un proceso de aprendizaje, el individuo evalúa el significado y las consecuencias de diversas alternativas de conducta en su sociedad: la reinvención de la fisiología por Houssay fue una serie de decisiones individuales que conllevaron la aceptación de un riesgo social. (12)
En la sociedad argentina de fines del siglo XIX y principios del XX, la ciencia médica ya había sido reinventada por los maestros de Houssay mediante la erudición y la aplicación empírica pues, como señalaba acerbamente uno de ellos: "la ciencia pura no arraiga entre nosotros, porque no se la entiende, ni se comprende que haya quien la cultive. Estamos dominados por un utilitarismo desesperante". (13)
Las decisiones tomadas por Houssay desde 1905, que promovieron tanto la reinvención de la fisiología científica como la persuasión del grupo social que la sustentaría, recusaron esa tradición mediante el dominio del instrumento científico y la renuncia a la renta de la profesión.
Su giro del médico dedicado a la ciencia superó al giro del médico absorbido por la asistencia profesional y, en el curso prefijado por la medicina de su sociedad y de su época, inauguró la tradición de la dedicación exclusiva a la ciencia: la revolución houssayana. (14)
La historiografía de estos giros de la revolución houssayana -la difusión y la reinvención de la fisiología científica en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires- plantea entonces, sustancialmente, el problema de la continuidad así como la ruptura de la tradición de una sociedad.
Cuando iniciamos nuestro rumbo historiográfico, establecimos que nuestra derrota nos conduciría a través de las percepciones inteligibles del uso de ciertos instrumentos. En esa derrota, nuestra pregunta al pasado recuperaría la familiaridad de la tradición a partir de su extrañeza. (15)
Pues, tal como lo señaló el poeta, la extrañeza y la familiaridad de una tradición se hallan en las cosas cuya subsistencia, persistencia y consistencia, como la de los monumentos, prolongan y preservan acciones o decisiones humanas en su estado de consumación. Por ello, la rememoración de Houssay se asocia, ineluctablemente, a las tecnologías legibles diseñadas por él. (16)
Pero estas tecnologías legibles son metáforas: la metáfora houssayana del perro hipofisopancreatoprivo está en lugar de la relación entre la hipófisis y el metabolismo de los hidratos de carbono. (17)
Por ello, cuando juzgamos la aptitud literaria científica de Houssay por su capacidad de expresar esa metáfora, admitimos que el consentimiento de la posteridad a su obra -su fama- no se halla en la cantidad de sus conocimientos, la singularidad de sus hechos ni la novedad de sus descubrimientos, pues: "Ces choses sont hors de l'homme, le style est l'homme mème". (18)
Pues, cuando examinamos el estilo de un autor, comprobamos "que saber como habla un personaje es saber quién es, que describir una entonación, una voz, una sintaxis, es haber descubierto un destino". (19)
En 1930, este destino fue señalado por el neurocirujano Cushing, uno de los maestros lejanos de Houssay, quien afirmó, tras revisar la antigua literatura médica, que los casos descriptos en la nueva literatura lo eran, no por un aumento en el poder de observación de la clínica sino que: "merely that modern science has permitted us give to them revised interpretations". (20)
Con la moderna ciencia de la endocrinología Cushing pudo interpretar sus propios resultados del pasado, pues, escribiendo a un colega sobre la superioridad del estilo científico de Houssay, afirmó: "I am most interested in your case of diabetes which appear to sustain Houssay's experimental findings. You will perhaps recall in the days when Sam Crowe, John Homans and I were working on the pituitary body that we found the animals acquired a marked increase in the carbohydrate tolerance (and the same thing was true of patients with pituitary insufficiency) and we began attempting to extirpate the pancreas piecemeal. Unfortunately we never got so far as to attempt a total extirpation for just at this juncture I was transferred to Boston and John Homans went abroad to work with Bayliss and Starling on the pancreas. If he had kept at it I think he might possibly have hit upon insulin for he was pretty close to it. But then, I suppose that was true of many". (21)
De esa manera, Cushing admitía que Houssay lo había superado al diseñar la tecnología legible, que había estado a su alcance desde 1910, que fundaba la ciencia moderna de la endocrinología -la existencia de la constelación endocrina- y hacía posible la interpretación de los síntomas clínicos poliglandulares, entre ellos, la incidencia de la diabetes en los acromegálicos. (22)
Pero el estilo de Houssay lo fue tanto por la capacidad metafórica como por la dedicación exclusiva a la ciencia: "Me entusiasmaban la clínica y la fisiología, pero como quise concentrarme a una sola actividad, elegí la fisiología porque creí que así sería más útil a mi país y cumpliría mejor mi vocación natural por las investigaciones en el campo de las ciencias naturales". (23)
Este aspecto del estilo de Houssay, el carácter de un hombre de acción que se impone a su circunstancia, lo registró uno de sus discípulos: "A varios he oído la atinadísima reflexión de que usted no sólo 'habla y escribe' acerca de esas cuestiones, sino que ellas constituyen la norma de su actividad". (24)
El significado de la continuidad así como la ruptura de la revolución houssayana en la tradición argentina radica en la argentinización de la inteligencia científica europea y el cumplimiento del reclamo que el presidente del Círculo Médico Argentino había expresado en 1879: dejar de consumir ciencia para producirla "llevando nuestro contingente al Congreso Universal". (25)
Este fue el destino de Houssay.
Por ello, la legitimidad de la revolución houssayana, la reinvención de la fisiología científica en Buenos Aires en los primeros cuarenta años de este siglo, consiste en la legitimidad de la reinvención de la sociedad argentina: Houssay fue el Sarmiento que Krause esperaba para la universidad.
Pero, así como la de Sarmiento, la revolución de Houssay está inconclusa. Uno de sus discípulos lo señalaba en el homenaje que los médicos le ofrecieron a su retorno al país tras entregársele el Premio Nobel: "La extensión de las tierras ha sido dominada por el riel, y la de los ríos y los mares por la nave; pero la inteligencia nacional no ha sido aún dominada por el libro, ni su corazón poseído por el amor de la ciencia y la verdad". (26)
Ya que si la revolución houssayana legitimó a la sociedad argentina, esta no ha legitimado aún a aquella.
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