Cita: Estudios sobre la acción de los extractos hipofisiarios. Ensayos sobre la fisiologia del lóbulo posterior de la hipófisis. Tesis para optar al títiulo de Doctor en Medicina, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Buenos Aires, "La ciencia Médica"
Desde
el año 1907 formé el propósito de ocuparme del
estudio de las funciones de la hipófisis, tema que atrajo mi interés
por las grandes lagunas de nuestros conocimientos al respecto. Mi propósito
fue aplaudido y alentado por mi maestro doctor H. G. Piñero, quien
luchando desde hace largos años ha hecho comprender, respetar y
estimar entre nosotros los estudios fisiológicos habiendo
conseguido instalar un buen laboratorio y puesto su cátedra a tal
altura que es sin disputa una de las más brillantes de la escuela.
Habiendo dedicado a los estudios de fisiología la mejor parte de mi
tiempo a su lado, me ha parecido justo escribir mi tesis inaugural sobre
algún asunto de esta materia.
La casi totalidad de experiencias de este estudio han sido realizadas por el Laboratorio de Fisiología de la Facultad de Agronomía y Veterinaria cuya dirección, junto con la cátedra, fuéronme encargadas interinamente.
Este trabajo, en realidad, representa una de las direcciones de mi labor experimental. Pudiérasele con justicia considerar como un estudio parcial sobre las funciones de la hipófisis, ya que se ocupa casi únicamente de las del lóbulo nervioso, que hasta hace poco se tenía por órgano rudimentario. Como al preparar los solutos opoterápicos es esta parte glandular la única que cede principios activos, y como aquellos se aplican frecuentemente en Clínica, sobre todo en Inglaterra, Austria y Francia, se duplica el interés de este estudio por las bases que proporcionará para una terapéutica racional y fisiológica.
La fisiología del lóbulo anterior estudiada por extirpaciones o por inyecciones de sueros citolíticos, las relaciones de esta glándula endocrina con las demás de la economía ; los estudios de Histología y Fisiología comparadas; el rol de esta glándula en la acromegalia, gigantismo, distrofia adiposo-genital, etc.; su papel en las toxiinfecciones; los síndromes de hiper e hipofunción y las aplicaciones terapéuticas de los preparados opoterápicos, etc., son temas que motivaron mi interés, habiendo sido, alguno de ellos, objeto de mis investigaciones. He preferido, sin embargo, no hacer mención de ellos hasta obtener resultados bien seguros, convencido como estoy de la nocuidad de las publicaciones prematuras que no han sido siempre bastante meditadas, que casi siempre están sembradas de errores y cuyo material principal está a menudo formado por una abundante copia, no siempre prolija, de materiales ajenos. Como esto sucede entre nosotros con tal frecuencia, que pudiera decírsele el principal defecto de nuestra literatura médica nacional, he creído prudente salvar el escollo en lo posible. La abundante bibliografía, bastante completa, que acompaña a cada tema aquí tratado, se justifica por el carácter de monografía de este estudio; por la utilidad de contraponer opiniones unas veces encontradas y otras complementarias, etc.; además por la facilidad que reportará a quienes deseen estudiar estos temas, evitándoles el largo y pesado trabajo de buscar uno por uno los datos bibliográficos.
Las dificultades materiales con que he debido luchar para proseguir estos estudios han sido muchas, queriendo dejar aquí anotada sólo una: la falta de perros en 1908-09, y comienzos de 1910, cuando por una medida inconsulta, nos lo negaba la perrera municipal. Tengo además la satisfacción personal de haber costeado estos estudios con mis recursos personales.
Las considerables dificultades que existen en nuestro país para hacer verdadera carrera científica han sido motivo de grandes críticas a la Universidad. A mi juicio, son algo exageradas porque esta institución con los recursos limitados de que dispone no puede mejorar los sueldos del personal o las asignaciones de laboratorios. La creación de institutos científicos de investigación no puede hacerse bruscamente como por obra de magia, se impondrá seguramente cuando por el persistente esfuerzo de nuestros investigadores, que felizmente los tenemos buenos y decididos, se imponga claramente su necesidad, y cuando haya verdaderos espíritus disciplinados y con ideal nacional, capaces de dirigirlos consciente y fructíferamente. Hoy que nuestro país ha alcanzado ya una posición económica brillante y está destinada a mejorarla constante y rápidamente por su prodigiosa potencialidad productora, es necesario que nuestro progreso científico, que no está aún a la par con el material, merezca una atención preferente del Estado y de las grandes fortunas particulares. Estas encontrarían mejor empleo para sus excedentes, destinándolos a sostener institutos de investigación o de beneficencia social bien entendida, que empleándolos como sucede hoy en numerosas obras infinitamente menos provechosas para el adelanto material e intelectual del país y que no pueden proporcionar iguales satisfacciones a espíritus verdaderamente cultos. En rigor más que una caridad sería a mi juicio un acto de justicia social.
Tenemos
nuestras Facultades alojadas en cómodos palacios y con laboratorios
ricamente instalados y que día a día mejoran; nuestros
profesionales egresan con una preparación general excelente, y, sin
embargo, fenómeno curioso, nuestra producción científica
original es escasísima, exceptuada la que versa sobre materias
profesionales habituales. Pudiera decirse que las sumas que el Estado ha
gastado en materiales de laboratorio no rinden su verdadero interés.
Está universalmente admitido que habiendo casi agotado la observación clínica el análisis de los fenómenos mórbidos, no podrá adelantar ya la Medicina, si no es ayudándose por la experimentación donde se refrescará constantemente y hallará nuevo empuje la Clínica, ciencia médica suprema.
Hago pues votos porque pronto se consiga mejorar las condiciones pecuniarias de los Laboratorios y que las mejores remuneraciones permitan a los profesores de ciencias experimentales dedicarse exclusivamente a ellas, sin necesidad de ejercer la profesión médica que forzosamente resta la mayor parte del tiempo, en materias que por su índole exigen una labor constante y de todos los momentos.
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