Carta a un becario externo

Fuente: Bernardo A. Houssay a Alvaro Bence. Buenos Aires, 15 de setiembre de 1941. Archivo de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias.

Sé por experiencia que el que llega a tierra extraña tiene ansias de recibir noticias de su país; por eso me apresuro a anticiparle esta carta pues espero que le agradará recibirla.

Cuando un becario llega a un país extranjero, experimenta dos sensaciones opuestas; por una parte queda algo anonadado por las cosas nuevas y grandiosas que se le presentan y esto puede despertar un sentimiento de inferioridad que le es desfavorable; por otro lado, sólo advierte al principio todo lo defectuoso o malo que hay, o inferior a lo que se esperaba, siendo frecuente que se exageren los defectos. Lo habitual es que el becario comience con demasiado pesimismo y acabe con demasiado optimismo, no faltando casos en que comete el error de despreciar a su país y a su ambiente al término de su estada.

"El doctor Houssay en una clase de química práctica. Abril de 1928" (la fotografía y el epígrafe reproducen el original de Caras y Caretas en el Archivo General de la Nación).El becario debe recordar que es el fruto de su tierra, que forma parte de ella y que está obligado a retribuirle toda la ayuda y formación que recibió. Por ello debe trabajar con ahínco y sin jactancia, pues lo apreciarán por lo que haga y no por lo que se alabe. Debe tratar de aprender bien algunas cosas y pensar siempre cómo hará para aplicarlas a su vuelta. Las instituciones mandan a los becarios no sólo para el adelanto personal, sino para que contribuyan al adelanto de su país, de su Facultad y de la docencia e investigación.

Espero que medite, se compenetre bien de estos consejos, fruto de larga experiencia, pues en ellos encontrará orientación y confortación.

Bernardo A. Houssay


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