Fuente: Foglia, V. G. y Deulofeu, V. (editores), Bernardo A. Houssay, Su vida y su obra, 1887-1971, Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Buenos Aires, 1971, y
Misionero entre Gentiles (biografía de Houssay).
En
la inauguración, el 5 de abril de 1958, de los cursos de la Facultad de Medicina a la que había ingresado en 1901, Houssay anunció el retiro de la docencia
universitaria, tras 42 años de ejercicio.
En esa ocasión, Houssay rememoró: "Los principios y móviles que guiaron mi actuación".
Al afirmar que podían exponerse brevemente, afirmó: "Convencido de la importancia de la investigación, decidí dedicarme a ella", en la época del país que la consideraba imposible.
Pero: "Las dificultades detienen a los débiles y estimulan a los fuertes y tenaces. Me complazco en recordar que el trabajo tenaz y concentrado es una fuerza poderosa, como la llama de un soplete que aplicado en un punto fijo de la plancha más dura de acero acaba por ablandarla y taladrarla, mientras que si se pasea de un punto a otro no alcanza ni a entibiarla". Y reafirmó, citando al químico y microbiólogo Pasteur y al médico clínico Osler: "La palabra maestra es: Trabajo, una palabra humilde, pero cargada de trascendentales consecuencias siempre que sepáis grabarla en el corazón y ceñirla sobre la frente".
Era el testamento de quien afirmaba: "El trabajo es la diversión más barata".
Cuando
concluyó la alocución, encomendó a los alumnos en quienes depositaba el futuro de la nación: "Tened ideales elevados y pensad en alcanzar grandes cosas, porque si la vida rebaja siempre y no se logra
si no una parte de los que se ansía, soñando muy alto alcanzaréis mucho más. No olvidéis que todas las grandes conquistas del presente son sólo sueños juveniles realizados".
En el mes que renunciaba a la docencia universitaria para presidir el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Houssay había mostrado, pocos días antes de cumplir 71 años, el propio sueño juvenil realizado.
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