Fuente: Foglia, V. G. y Deulofeu, V. (editores), Bernardo A. Houssay, Su vida y su obra, 1887-1971, Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Buenos Aires, 1971.
En
1955 el país carecía de suficiente cantidad de
investigadores en las distintas ramas de la ciencia y el instrumental
científico con que se contaba era escaso y anticuado.
Houssay había manifestado durante muchos años, desde 1937, a través de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias, la necesidad de crear un organismo gubernamental para impulsar la actividad científica en el país. Entrevistó, con un grupo de personalidades, al General Pedro Eugenio Aramburu, Presidente de la Nación, y el 5 de febrero de 1958 consiguió el Decreto-Ley de creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, con la misión de "promover, coordinar y orientar las investigaciones en el campo de las ciencias puras y de las aplicadas".
El 12 de mayo de 1958 fue Houssay designado Presidente del CONICET cargo que mantuvo hasta su muerte volcando en él los mejores de sus esfuerzos y conocimientos en beneficio de la investigación científica en todas sus áreas. Los resultados beneficiosos están a la vista.
El Consejo fue concebido como un organismo ágil y dinámico, libre de trabas burocráticas, dotado de alta jerarquía administrativa y manejado por verdaderos hombres de Ciencia.
Las actividades del Consejo son múltiples y han contribuido a transformar rápidamente y en sentido favorable nuestro panorama científico bosquejado al principio.
Esto lo ha conseguido a través de diferentes medios, cada uno de los cuales merecería una explicación detallada. Nos limitaremos a mencionar los siguientes:
Becas: De iniciación, formación y perfeccionamiento en la investigación científica y tecnológica, en el país y en el extranjero, para incrementar y mejorar la dotación nacional de investigadores.
Subsidios: Para apoyar el desarrollo de proyectos de investigación; organizar congresos y reuniones científicas en el país; asistir a congresos, simposios, etc., en el país o en el extranjero; editar publicaciones científicas periódicas; abonar cuotas de adhesión a uniones científicas internacionales; procurar fondos bibliográficos; repatriar a investigadores; facilitar el cumplimiento de misiones científicas en la Argentina por investigadores extranjeros.
Carrera del Investigador Científico y Técnico: Creada en 1961, esta carrera permite dedicarse íntegramente al trabajo científico y ofrece una posición honorable a investigadores calificados, cuando cumplen dedicación exclusiva, poseen un lugar de trabajo estable y desarrollan planes de investigación aceptados por el Consejo.
Carrera del Técnico Auxiliar: Permite proporcionar ayuda técnica de personal calificado a los grupos de investigadores científicos y tecnológicos.
Creación y mantenimiento de Institutos de Investigación: Cumpliendo uno de los fines que le asigna el Decreto-Ley de su creación, de crear y subvencionar institutos, laboratorios y otros centros de investigación. Estos podrán funcionar en universidades y otras instituciones oficiales o privadas, según los términos que se acordaren con las mismas, o bajo la dependencia directa del Consejo. El CONICET, desde 1962, creó y firmó convenios para la creación de nuevos Institutos, o para la expansión de centros de investigación preexistentes.
Otras actividades: entre sus muchas actividades, el Consejo promueve la creación de sociedades científicas; difunde información sobre la actividad científica del país; interviene en la adjudicación de premios a científicos; formaliza convenios con instituciones científicas del país y del exterior para el intercambio de investigadores; lleva su acción al interior mediante Comisiones Regionales instaladas en cada lugar sede de universidad nacional. El Consejo mantiene servicios de información científica, que obtiene del país y del exterior.
Repatrió a numerosos científicos, todos ellos de alto nivel.
Efectuó múltiples gestiones para mejorar las condiciones de vida de los investigadores y entre ellas promovió y obtuvo la asignación de créditos para la compra de viviendas destinadas a investigadores.
Proporcionó cargos, becas, subsidios para viajes e investigación y sumas para reparaciones del edificio de Instituto de Biología y Medicina Experimental.
A nivel internacional estableció vinculaciones con organismos gubernamentales y no gubernamentales, tales como la UNESCO, la FAO y la OEA en el primer caso, y el Consejo Internacional de Uniones Científicas (ICSU), en el segundo.
Mantuvo relaciones con distintas instituciones extranjeras para el cumplimiento de sus fines, encontrándose vigentes convenios de intercambio y cooperación con instituciones similares del Brasil, España, Estados Unidos y Francia; programas de intercambio con Alemania Federal, Gran Bretaña, Italia y la Academia de Ciencias de la URSS; relaciones no convencionales con Bélgica, Suiza, Sudáfrica, Polonia, Países Bajos, Chile, Venezuela, Perú y Paraguay, entre otros.
El Consejo, puede decirse sin reparos, es la obra que acaparó todas las energías, el dinamismo y vitalidad enormes de Houssay, en los últimos catorce años de su vida y coronó la labor ciclópea de este luchador infatigable.
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| Retorno a la Universidad | ||
| Nueva sede del Instituto del IBYME | ||
| El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas | ||
| Muere María Angélica | ||
| Houssay cumplió ochenta años | ||
| Federico Leloir, Premio Nobel de Química | ||
| 18 de septiembre de 1970, un accidente | ||
| El retiro de la docencia universitaria | ||
| Muerte de Houssay | ||
| Sepelio de Bernardo A. Houssay | ||
| Despedida de Osvaldo Loudet en el sepelio de Houssay | ||
| Algunos recuerdos de Bernardo A. Houssay | ||
| Proyección latinoamericana de la obra de Houssay |
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