El 4 de junio de 1943, las fuerzas armadas derrocaron a un gobierno impopular que pretendía continuar instrumentando el fraude electoral para su candidato.
En
octubre de ese mismo año, un numeroso grupo de destacados ciudadanos, entre quienes estaba Houssay, reclamó la adhesión de la opinión pública en
una declaración sobre democracia efectiva y solidaridad latinoamericana.
Como consecuencia de estas declaraciones, el gobierno dejó cesantes a los firmantes en sus cargos oficiales.
Sin embargo, Houssay tampoco había perdido la consideración de ciertos grupos sociales. Pocos días después de la cesantía un grupo de empresarios ofreció el apoyo económico que le permitiría continuar sus investigaciones. En marzo de 1944, reanudó las investigaciones en el Instituto de Biología y Medicina Experimental, una residencia sumariamente reacondicionada y equipada del barrio de Palermo.
En una carta que envió a Walter Bradford Cannon (1871-1945), el colega y amigo de Harvard: "Es mi intención seguir trabajando en fisiología aquí. Sólo en el caso en que resulte imposible me iré a un país extranjero, de donde he recibido numerosas invitaciones. El plan de mi vida ha sido trabajar duramente en la investigación científica, crear un circulo científico de la mejor calidad científica y moral del país, y no pienso modificar mi conducta a menos que mi situación sea tal que no pueda disponer de recursos para sobrevivir y trabajar".
Durante
ese lapso, Houssay recibió numerosos reconocimientos: la Banting Medal y el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Oxford. Recibió esta distinción en 1947, poco meses antes que el Instituto Carolino Médico Quirúrgico
de Estocolmo comunicase que le había otorgado el Premio Nobel de Medicina y Fisiología por el descubrimiento de que la anterohipófisis regulaba no sólo
el crecimiento sino también el metabolismo de los hidratos de carbono. El premio fue compartido con los esposos
Carl Ferdinand Cori (1896-1984) y Gerty Theresa Radnitz (1896-1957) por los descubrimientos acerca del metabolismo de la glucosa.
La noticia provocó gran júbilo entre los colaboradores y amigos. Leloir recordaba: "Houssay se mantenía sereno, creo recordar que comentó que esa distinción le había tomado ya demasiado viejo y que de lo contrario podía haber realizado más obra".
En
1945, un nuevo gobierno declaró nula la cesantía de los firmantes del manifiesto. Houssay retornó al Instituto de Fisiología y decidió
clausurar el Instituto de Biología y Medicina Experimental pues no alcanzarían los recursos humanos y materiales para sostener ambos pero, sobretodo, porque era un convencido de que la investigación debía estar vinculada
a la docencia superior. Solamente la enérgica oposición de Eduardo Braun Menéndez (1903-1959) logró disuadirlo de ese propósito.
Tras la promulgación de una nueva ley universitaria en 1946, Houssay fue jubilado de oficio. El Instituto de Biología y Medicina Experimental fue, nuevamente, su refugio. El Instituto de Fisiología de la Facultad de Ciencias Médicas quedó a cargo de discípulos que carecían de dedicación y capacidad.
En septiembre de 1955, luego de los acontecimientos político-militares de la Revolución Libertadora, Houssay retornó a la facultad que había debido abandonar nueve años antes.
Fuente: Herbert MacLean Evans., cap. .
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