Un día corriente en el viejo Instituto de Fisiología

Fuente: Foglia, V. G. y Deulofeu, V. (editores), Bernardo A. Houssay, Su vida y su obra, 1887-1971, Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Buenos Aires, 1971.

Héctor Vicente Ciccardo a la izquierda y Virgilio Foglia a la derecha, Jefes de Trabajos Prácticos de Física Biológica y Fisiología respectivamente.Dos décadas (1923-1943) al lado de Houssay en el Instituto de Fisiología me permitieron familiarizarme con sus sistemas de trabajo. La rutina diaria comenzaba a las 8 horas en punto donde reunía en su despacho a un grupo de sus colaboradores inmediatos en el terreno administrativo, técnico y científico. En total eran 7 a 8 personas. Escuchaba las novedades y daba las indicaciones u órdenes correspondientes. La rutina se repetía todos los días, el sábado inclusive.

Desde las 9 horas hasta las 12 horas repartía su tiempo en dictar cartas, leer, discutir problemas científicos con sus colaboradores, en recibir visitantes distinguidos que lo consultaban sobre diversos problemas. Hacía un paseo sistemático sobre los salones de trabajos prácticos para observar su marcha y aprovechaba para conversar con sus alumnos. Tres veces por semana dictaba clases teóricas, en mi época de 11 a 12 horas con puntualidad llamativa y cualquiera que fueran los problemas climáticos, políticos o estudiantiles del momento.

A las 12 horas marchaba a su casa distante unos 800 metros del Instituto. El trayecto lo hacía caminando y lo aprovechaba para informarse de un artículo o texto científico. Siempre me impresionó en este breve trayecto la rapidez con que se informaba de su contenido, como se podía verificarlo escuchando sus comentarios o criticas.

Personal oficial y voluntario del Instituto de Fisiología que realizó tareas de docencia e investigación durante el año 1927. Preservado en el Museo "Bernardo A. Houssay".A las 14 horas regresaba para operar sus animales con la ayuda de personal médico o veterinario o simplemente técnicos. La operación duraba dos o tres horas y durante la misma conversaba con todos los que lo rodeaban y al mismo tiempo dictaba cartas a su secretario. Llamaba la atención que mantenía la conversación con los 4 a 6 asistentes en forma sucesiva y sin perder el hilo con ninguno.

Los ayudantes conocíamos bien el efecto de las malas noticias, que aumentaban el riesgo quirúrgico. Siempre recuerdo que yo tenía mis manos fuera del animal cuando no era necesario, para no cargar con la culpa de una vena o nervio rotos, o una hemorragia inesperada.

Recuerdo haberlo visto en esa época operando sapos "en serie" a lo largo de una mesa. Uno anestesiaba y lo pasaba al siguiente quién realizaba la incisión de la piel, luego Houssay extirpaba el páncreas y lo pasaba al que lo suturaba. De esta manera ganaba mucho tiempo y permitía operar un gran número de animales.

Tomando el té en el Instituto de Fisiología en octubre de 1928. Houssay está a la cabecera de la mesa, a su derecha, Ciro Turido Rietti, Dora Potick y un colaborador no identificado; a su izquierda, Argentina Artundo (la llamada señorita X), Pedro MazzoccoUn grupo de sus ayudantes a las 17 horas teníamos el hábito de tomar té en las cercanías de la Facultad prorrateando el gasto. Resolvimos invitarlo para que concurriera con nosotros y aceptó. Cual sería nuestra sorpresa al observar la propina grande que daba, lo que nos dejaba en situación desairada ante el mozo y suavemente se lo manifestamos. Decidió entonces organizar el té en el laboratorio a lo largo de una mesa que él presidía y cuya rutina continuó por largos años. En esa mesa sus ayudantes éramos casi todos hombres menores de 30 años de edad y solteros, notándose así la diferencia con el momento actual.

Luego recorría Houssay por última vez el laboratorio para informarse del estado de las investigaciones o para ayudar ocasionalmente en alguna técnica quirúrgica o química o con sus consejos.

Colaboradores del Instituto de Fisiología, circa 1930. Sentados desde la izquierda, el segundo es Venancio Deulofeu, lo siguen Leopoldo Giusti, J. Rossignolli, Raúl Wernicke, Pedro Rojas, Bernardo A. Houssay, Alfredo Sordelli, Horacio Rubio y Pedro Mazzocco. Naturalmente el referido era el ritmo habitual modificable por diferentes factores como ser viajes, conferencias, reuniones de sociedades científicas o universitarias.


Período anterior Documentos de este Período Próximo período
Síntesis de este período
Houssay profesor de Fisiología
Dedicación exclusiva
La Sociedad Argentina de Biología
El Instituto de Fisiología
Investigaciones 1919-1923
Hipófisis y diuresis
Hipófisis y crecimiento
Efectos de la hipofisectomía sobre la piel del sapo
Funciones de la hipófisis del sapo
Premio Nacional de Ciencias
El novio, el esposo, el padre
Matrimonio
María Angélica habla sobre Bernardo
María Angélica Catán, compañera silenciosa
Un día corriente en el viejo Instituto de Fisiología
Testimonios sobre Houssay como Director del Instituto de Fisiología
Los muros de la Facultad de Ciencias Económicas

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