Funciones de la hipófisis del sapo

Fuente: Boletín de la Academia Nacional de Medicina,
por el doctor B. A. Houssay

Tres razones justifican que exponga hoy una síntesis de los estudios que se han realizado sobre la función hipofisaria de tan humilde criatura viviente como es el sapo:

  1. porque hace más de 25 años mi primera publicación de fisiología fue sobre la hipófisis de los batracios;
  2. porque el sapo es la especie animal en la que se han encontrado y estudiado mayor número de síntomas y de funciones relacionados con la hipófisis;
  3. porque las acciones hormonales tienen un fondo de identidad común en los más diversos animales y estimo que en todos los casos debe estudiarse cada función hipofisaria en el mayor número de especies posibles y que sólo así se la conocerá bien.

A estas razones se agregan otras que he podido apreciar experimentando en más de 15.000 sapos de la especie Bufo Arenarum Hensel (1) y que justifican su empleo, las cuales son: su abundancia y baratura, su resistencia a los traumatismos, la facilidad de las técnicas operatorias, el gran número y la nitidez de los síntomas de insuficiencia, la rapidez e intensidad de las reacciones observadas después de implantar uno u otro lóbulo de la glándula, la posibilidad de realizar pruebas y contrapruebas más fácilmente que en cualquier otro animal y en grandes series. Por esas razones lo hemos empleado con preferencia a la rana común de nuestro país Leptodactylus ocellatus (L.) Gir, que estudiamos en 1910/16/24 y que es mucho menos resistente (2)

Recordemos que la hipófisis consta (3) de 4 partes:

  1. Lóbulo principal (o distal o cromófilo o pars glandularis), que equivale al lóbulo anterior de los mamíferos, pero en los batracios es posterior)
  2. Parte intermedia (o proximal o cromófoba).
  3. Parte neural (o nerviosa o neurohipófisis).
  4. Parte tuberal, que todavía no hemos podido hallar en este sapo.

Las partes intermedia y neural están unidas estrechamente en un lóbulo que equivale al posterior de los mamíferos; pero como en el sapo es anterior, evitaremos confusiones y errores llamándolo lóbulo intermedio-neural.

Es fácil extirpar al lóbulo principal que se arranca entero. Si se saca luego el lóbulo neuro intermedio se tiene una hipofisectomía total. Hasta hoy no hemos podido extirpar o destruir este último lóbulo aisladamente.

La hipófisis está situada detrás del lobus infundibularis, que es un prolongamiento del hipotálamo, situado detrás del quiasma óptico. Lo llamamos corrientemente región infundíbulo-tuberiana.

El estudio de las funciones de la hipófisis y de la región tuberiana se hace practicando extirpaciones, lesiones o implantaciones. Las técnicas que empleamos sistemáticamente para estudiar cada función son: 1, extirpación trausesfenoidal del lóbulo principal sólo o de la hipófisis entera (4); 2, picadura con una aguja fría o al rojo o cauterización al galvanocauterio de la región infundíbulo tuberiana detrás del quiasma óptico o delante de él (5); 3, implantación subcutánea de la hipófisis entera de sapo o por separado de su lóbulo principal o del neuro-intermedio; 4, inyecciones de los extractos de éstos mismos lóbulos o de las partes anterior o posterior (o separadamente sus partes neural o intermedia) de la hipófisis de los mamíferos o de otros vertebrados. Los síntomas que se observan son: cutáneos, genitales, circulatorios, endocrinos, neuromusculares; de los metabolismos gaseoso, azoado, bidrocarbonado, hídrico, sensibilidad a los tóxicos, mortalidad, etc., los cuales han sido estudiados en nuestro Instituto y expuestos en más de 80 publicaciones (6).

Clasificaremos los síntomas comprobados hasta hoy, de acuerdo con su causa funcional, en 4 grandes grupos: 1, insuficiencias hipofisarias; 2, hiperfunciones hipofisarias; 3, síntomas infundibulo-tuberianos; 4, síntomas infundíbulo-hipofisarios.

Insuficiencias hipofisarias

Insuficiencia Neuro-Intermedia

Sus síntomas aparecen algunos minutos u horas después de la hipofisectomía total; pero no se producen si sólo se extirpa el lóbulo principal o si se lesiona al lobus infundibularis. La implantación o inyección de uno u otro lóbulo los corrige, en este sapo, pero es más activo el neuro-intermedio.

  1. Palidez cutánea por retracción de los melanóforos y expansión de los xantóforos: La palidez se corrige mediante la inyección de los extractos de lóbulo intermedio-neural de sapo o de las partes neural e intermedia (esta es más activa de hipófisis de mamíferos; pueden producir oscurecimiento, aunque son menos activos en experimentos agudos, el lóbulo anterior de mamífero y el lóbulo principal de sapo (que es aproximadamente 7 veces menos potente que el lóbulo neuro-intermedio) (8).
  2. poliuria (9), que se observa en 70 % de los hipofisoprivos totales y en 33 % de los sapos sin lóbulo principal; es permanente y aún aumenta con el tiempo. En los sapos con diversas lesiones del túber la poliuria es inconstante (50 %) y escasa y sólo pasajera, pues dura sólo uno y a veces dos días.
    La craniectomía no modifica la diuresis. La poliuria puede ser compensada por inyecciones repetidas de dosis adecuadas de lóbulo neurointerimedio de sapo o posterior de mamíferos (son inactivos el principal de sapo o anterior de mamíferos). La poliuria se debe a una perturbación fundamentalmente renal y no cutánea; la poliuria persiste en hipofisoprivos puestos en seco; la diuresis provocada en 4 horas por inyección venosa de agua salada es mayor (doble) en los hipofisoprivos; sumergidos en agua, previa ligadura de uréteres. No hay diferencia en la absorción cutánea entre hipofisoprivos y testigos. Todos estos hechos comprobados por Pasqualini (1935-1936) me han llevado a abandonar la creencia de que la poliuria era un síntoma tuberiano.
  3. Hipotensión arterial (10), rápida (en pocas horas) intensa y progresiva (desde 30 mm. Hg. la presión cae a 24 mm. a los 8 días, a 17 mm. al mes), si se extrae toda la glándula. La extirpación del lóbulo principal no la hace caer (salvo, en menor grado, cuando tardíamente aparece la astenia), ni tampoco la lesión infundíbulo tuberiana. La inyección del lóbulo neurointermedio o la de lóbulo glandular (este menos activo) hacen subir la presión. Por sangría se obtiene menos sangre de los hipofisoprivos, pues queda en los vasos, aunque la cantidad total de sangre (por el método de Welcker) es casi igual que en los testigos; en la sangre circulante hay menor concentración de glóbulos rojos (Varela y Sellarés, 1934; Parodi, inédito), leucopenia y disminución de polinucleares y monocitos (Varela y Sellarés, 1934).
  4. Dilatación de los capilares (11) observada constantemente en la piel cuando se extrae la hipófisis entera, menos constante e intensa si sólo se extirpa el lóbulo principal o se lesiona al lobus infundibularis.

Insuficiencia del lóbulo principal (cromófilo)

Los síntomas se observan después de extirpar este lóbulo sólo (que equivale al anterior de la hipófisis de los mamíferos) o toda la hipófisis; en el primer caso evolucionan un poco menos rápidamente. No se obtienen por simples lesiones infundíbulo-tuberianas. Estos síntomas aparecen lentamente. A los morfogenéticos y sexuales sólo los compensa la administración de lóbulo principal; a los metabólicos y generales la de uno u otro lóbulo, pero es más activo el principal.

  1. Funciones morfogenética y de regulación endocrina
    1. Disminución o paro del crecimiento: no lo hemos estudiado en este sapo; fue comprobado por Allen, Smith, etc. desde 1916 en otros batracios (Ver Hug).
    2. Atrofia del epitelio tiroideo (12), que se vuelve muy aplanado, las vesículas muy anchas, la coloides homogénea y muy colorable.
    3. Suprarrenal, no hemos comprobado con certeza, en el sapo, la atrofia cortical vista por Smith (1920) en renacuajos. La medular conserva su cromafinidad y no baja su tenor en adrenalina (13).
  2. Funciones sexuales y reproductivas
    1. Atrofia testicular (14), con peso menor, atrofia del epitelio seminífero y del tejido intersticial. No se produce. la hipertrofia compensadora después de las castraciones, sub totales (15).
    2. Atrofia del cuerpo de Bidder (16), en los enteros o castrados; no hay hipertrofia compensadora en estos últimos.
    3. Falta. de ovulación (17), a pesar del abrazo sexual, en la época de la puesta.
  3. Funciones metabólicas
    1. El Consumo de oxigeno no baja. (18) hasta los períodos avanzados de astenia.
    2. La glucemia y el glucógeno hepático (19) y cardíaco (20) bajan progresivamente, el muscular (19) más tardíamente. Se retrasa la resíntesis del glucógeno muscular después de la fatiga (Dambrosi, datos inéditos)
    3. Bajan la fosfocreatina y el glutatión (21) del músculo hepático. El ácido láctico (22) basal es normal, pero durante la actividad muscular aumenta menos que en los testigos.
    4. Las hiperglucemias adrenalínica y morfínica son menores que en los testigos (23)
    5. Atenuación o falta de la. diabetes pancreática, la cual es bien intensa en los testigos pancreatectomizados con hipófisis (24)
    6. Atenuación o no aparición de la glucosa floridizínica; (25), hay hipoglucemia, convulsiones, mortalidad elevada.
    7. Sensibilidad a la acción hipoglucemiante y tóxica de la insulina (26), la sensibilidad a algunos otros tóxicos no se altera.
    8. Menor eliminación de nitrógeno urinario, es 30 % menor que los testigos, en el ayuno (27).
  4. Síntomas generales (probablemente metabólicos)
    1. Sensibilidad a las menores operaciones o traumatismos que producen mortalidades elevadas o totales (28), deficiencia o falta de cicatrización de las heridas.
    2. Astemia neuromuscular marcada, progresiva y mortal (29); comienza a los 15-25 días por dificultad en volverse cuando se les acuesta sobre el dorso; luego por lentitud de los movimientos, algunas veces convulsiones (sólo en 5 a 10 %); mortalidad elevada a las 4 - 7 semanas, son raros los que sobreviven 3 ó 5 meses. Apenas comienza la astenia disminuye la excitabilidad sensitiva refleja, mientras que la cronaxia del nervio y músculo persisten aún sin modificar (30) La astenia tiene esencialmente un origen nervioso central (31).
    3. Formación de una capa córnea gruesa y adherente a la piel (32) a la que recubre como una membrana o película parda o bronceada. Hay mayor producción córnea y falta la caída periódica, la cual se produce en grandes colgajos del tipo de la "muda cutánea" (33).
    4. Disminución intensa de la secreción cutánea (33).
    5. Bradicardia, disminución del glucógeno; y elevación de la cronaxia del corazón (34), después de algún tiempo. En algunos disminuye (Cicardo) o aun se suprime (Kronhaus) la acción cardiomoderadora vagal (35)

Los síntomas j, m, n, o, p, se producen desde el momento de la operación, el t en 3 a 8 días, los l, s y otros sobre todo a los 1.5-25 días.

Todos los síntomas mencionados (en especial los metabólicos y generales) pueden ser prevenidos o corregidos por la implantación de lóbulo principal de hipófisis de sapo o por su equivalente inyección de lóbulo anterior de hipófisis de mamífero (36). Las modificaciones sexuales no son influenciadas sino por la hipófisis de sapo o menos fácilmente por la de algunos otros batracios (37).

Hiperfunciones hipofisarias

Provocadas por la implantación de uno u otro lóbulo o por la inyección de sus extractos o por la de extractos de hipófisis de mamíferos. En general estos síntomas son opuestos a los de la hipofunción.

Hiperfunción neurointermedia

Se produce administrando lóbulo neuro-intermedio de sapo o lóbulo posterior de hipófisis de mamífero.

  1. Oscurecimiento de la piel (38), por expansión de los melanóforos; el lóbulo principal (y el anterior de mamífero) tienen también acción (es menos intensa, pero prolongada).
  2. Oliguria con o sin aumento de peso, con dosis menores de lóbulo neuro-intermedio de sapo o posterior de mamífero (el lóbulo principal de sapo o anterior de mamífero son inactivos) hay sólo oliguria y con dosis mayores anuria que dura hasta 5-6 horas. (39). El aumento de peso se obtiene con dosis más altas Y puede ser considerabl (edema intersticial, subcutáneo y peritoneal) (40)
  3. Hipertensión sanguínea, la presión sube fuertemente en los hipofisoprivos ya hipotensos, algo menos en los normales; es más activo él lóbulo neurointermedio (y el posterior de los mamíferos) que el lóbulo principal (10). La sangre de sapo normal es más vasopresora que la de hipofisoprivo, inyectadas a hipofisoprivos (Neubach, inédito)
  4. Contracción de los capilares (11), que se obtiene en la piel, con dosis altas si ya estaban relajados.

Hiperfunción del lóbulo glandular

Se observan sólo implantando a este lóbulo las acciones morfogenéticas y endócrinas (sexuales, tiroideas); con este lóbulo y con el neuro-intermedio, se obtienen las acciones metabólicas y algunas generales, aunque es mucho más activo el lóbulo principal o glandular.

  1. Funciones morfogenéticas y de regulación endocrina
    1. Aceleración del crecimiento, no la hemos estudiado en este sapo, observada en larvas de otros anuros por Allen, Smith, etc
    2. Hiperplasia e hiperfunción tiroidea (12), epitelio hipertrofiado, células altas, vacuolización y reabsorción de la coloide.
    3. Estimulación suprarrenal, no ha sido aún comprobada en este sapo, pero fue observada por Smith en renacuajos.
  2. Funciones sexuales y reproductivas
    1. Hipertrofia testicular (41), en normales o hipofisoprivos aumento de peso, canales seminíferos dilatados por líquido y con espermatozoides libres, hiperplasia del epitelio seminífero y del tejido intersticial; aparición del abrazo sexual (aún con túber lesionado). Madurez precoz en prepúberes.
    2. Hipertrofia del órgano de Bidder (16), en normales o hipofisoprivos, especialmente en los castrados. Puede comprobarse que la transformación del cuerpo de Bidder en ovario no se produce sin la hipófisis (ver i).
    3. Ovulación y expulsión ovular (42), en 1 a 3 días, hallamos en 1929, independientemente de Wolf; se observa en ausencia de diversos órganos o de la mayor parte del encéfalo (ver síntomas diencéfalo hipofisarios).

Funciones metabólicas

Se obtienen poco netas en los normales, pero con mucho más intensidad en los hipofisoprivos.

  1. El metabolismo respiratorio (15) no varió
  2. Aumento de glucemia y del. glucógeno hepático, muscular (19) y cardíaco (34).
  3. Refuerzo de las hiperglucemias adrenalínicas y mortífica (23).
  4. Fuerte aumento de la diabetes pancreática (24), especialmente en los hipofisoprivos o los sapos con lesión infundíbulo–tuberiana; el hígado es necesario (Campos y col.), no lo son otras vísceras, ni el cerebro intermedio o anterior o medio, ni las suprarrenales. No hay acción diabetógena el sapo con su páncreas ni aún dándole 40 lóbulos principales (Houssay, Biasotti y Rietti, 1934).
  5. Aumento de la.glucosuria floridzínica (25).
  6. Resistencia a los efectos hiperglucemiantes y tóxicos de la insulina (26) en hipofisoprivos y normales.
  7. Aumento de la eliminación nitrogenada en los hipofisoprivos (27)

Síntomas generales (probablemente metabólicos)

Se obtienen poco netos en los normales, pero con intensidad en los hipofisoprivos o sin lóbulo principal.

  1. Resistencia a las operaciones (28), en los hipofisoprivos o sin lóbulo principal.
  2. Prevención o cura de la astenia (43), y algunas veces de las convulsiones, en los hipofisoprivos o sin lóbulo principal, los que mantienen o recuperan la agilidad y sobreviven.
  3. Prevención o caída de la película córnea (44), de los hipofisoprivos o sin lóbulo glandular. El lóbulo principal de la hipófisis es un regulador de la muda cutánea.
  4. Prevención o mejora de la disminución de secreción cutánea en los hipofisoprivos con o sin lóbulo principal (45).
  5. Prevención o mejora de la bradicardia, caída de glucógeno y elevación de la cronaxia del corazón (46), y de la hipo o inexcitabilidad vagal de los hipofisoprivos o sin lóbulo principal (v. 35).

Síntomas diencefálicos (infundibulo–tuberianos)

El único síntoma (47) puramente diencefálico, que se obtiene por quemadura con aguja candente o galvanocauterio en la región infundíbulo–tuberiana, aunque el sapo sea un hipofisoprivo y castrado es:

  1. Abrazo sexual (48) de un buen número de machos.

Síntomas diencéfalo–hipofisarios

Lesionando al lobus infundibularis (49) se altera la hipófisis, produciéndose primero un paro de la circulación en su cara ventral, luego un infarto central en el lóbulo principal, se llega al máximo a los 7 días, persiste hasta los 11 a 17 y luego se produce una regeneración glandular, primero con células cromófobas y luego con cromófilas, en unos 25 a 30 días (50).

Como consecuencia de ello hay al principio una exagerada reabsorción de productos glandulares y más tarde una inhibición prolongada de la función hipofisaria (51).

El aumento de reabsorción inicial se traduce por:

  1. Oscurecimiento pasajero de la piel (52), (la 3 días), ausente si falta el lóbulo neuro-intermedio
  2. Ovulación y explosión ovular (53), se observa en 20 a 80 % de las hembras, pero no si falta completamente el lóbulo principal (54).
  3. Poliuria (55), pasajera e inconstante (Pasqualini) que es por insuficiencia neurointermedia.

La inhibición funcional del lóbulo principal de la. hipófisis se revela por:

  1. Espesamiento y adherencia de la capa córnea de la piel (56), se observa más o menos neta en un 15 a 60 % de los casos, cae con extracto de lóbulo principal.
  2. Inhibición de las diabetes pancreática o floridzínica (57), en general menos que en los hipofisoprivos. Aunque la hipófisis tiene su acción gonadotrópica poco disminuida y la diabetógena conservada, no segrega normalmente a esta última cuando está in situ.

Fuera de eso puede haber astenia (es rara, nunca hay en más de 10 a 15 %) (58), ligera diminución inconstante de la altura del epitelio tiroideo (12), glucemia normal o poco disminuida (59), el glucógeno es normal (59), la hemoglobina es normal (60), la frecuencia del corazón es normal (46); la presión arterial es algo irregular (alta o baja), término medio normal (10); los testículos son normales (61)

Hormonas hipofisarias

Aunque no hemos aislado a las hormonas, puede considerarse muy probable, por el análisis de las insuficiencias y restituciones y de las hiperfunciones, que existen las siguiente hormonas.

Lóbulo neuro-intermedio, posee en mayor proporción que el lóbulo principal las acciones melanóforodilatadora (38), vasotónica de capilares y arteriolas (62), oligúrica y reguladora del metabolismo hídrico (39), ocitócica (63) y posee con mucho menor actividad que él la acción reguladora sobre el metabolismo hidrocarbonado (24).

Lóbulo principal, le son propias y exclusivas las acciones: gonadotrópica (16, 41, 42), tirotrópica (12), de crecimiento, cutáneas (44, 45) Posee en común con el otro lóbulo, pero con mucho mayor actividad que él, la acción reguladora sobre el metabolismo hidrocarbonado (24). Posee también en común, pero con mucho menor actividad las acciones melanóforodilatadora (38) y vasotónica (62).

Resumen sintético

La hipófisis del sapo es un órgano importantísimo pues desempeña funciones metabólicas necesarias para mantener la vida del individuo y otras sexuales y reproductivas necesarias para mantener a la especie.

Es el órgano central de la constelación endócrina. pues es necesaria para desarrollar y mantener el estado anatómico y funcional de las demás glándulas de secreción interna.

El lóbulo neurointermedio gobierna varias funciones.

  1. Mantiene el color normal de la piel (e interviene en sus cambios fisiológicos y farmacológicos) conservando una expansión adecuada de los melanóforos. La secreción melanóforo dilatadora hipofisaria está influenciada por reflejos y por lo tanto por el sistema nervioso central.
  2. Conserva el tono de las arteriolas y capilares, contribuyendo en forma importante a mantener la presión arterial.
  3. Regula el metabolismo hídrico, primero por su acción renal, secundariamente por sus efectos sobre los tejidos y la piel.

El lóbulo principal gobierna diversas funciones:

  1. Desarrolla y mantiene la estructura y función de la tiroides y las gónadas (inclusive al órgano de Bidder) y permite su hipertrofia compensadora. La acción sobre la suprarrenal no está aún demostrada en el sapo adulto.
  2. La ovulación normal tiene lugar porque el abrazo sexual provoca reflejamente una hipersecreción hipofisaria en la hembra, que la hace ovular.
  3. Al desarrollar la tiroides permite la metamorfosis de la larva hasta la forma definitiva.
  4. Regula la muda de la piel (formación y caída de la capa córnea) y la secreción de sus glándulas.
  5. Las funciones metabólicas (metabolismo hidrocarbonado, metabolismo proteico endógeno, etc.) son tan importantes, que si faltan se produce un estado de astenia progresiva, casi siempre mortal en 3 a 8 semanas. Se altera primero el funcionamiento del sistema nervioso central, mas tarde el del corazón, los músculos, etc.

Las lesiones del túber producen lesiones hipofisarias, en los primeros momentos hay una reabsorción glandular inicial y luego un estado de hipofunción más o menos marcado.

Es evidente que todas estas funciones de la hipófisis no se observan en los mamíferos o no tienen igual intensidad que en el sapo. Pero en éste he hallado fenómenos funcionales que luego pude confirmar en los mamíferos. Por eso he estudiado siempre cada función de la hipófisis en este animal antes o al mismo tiempo que en los mamíferos, lo cual me ha sido de enorme beneficio para comprender mejor la de éstos.

(1) En los primeros trabajos mencionamos Bufo marinus como nombre de este animal, pero este error zoológico lo hemos corregido en 1930.

(2) Hemos observado síntomas análogos en Leptodactylus ocellatus (L.) Gir., (ver Houssay 1910-16; Houssay y Ungar, 1924), Bufo Marismus, Bufo panacremis, Bufo D’orbigny Ceratophrys ornata, Hyla sp.etc. , con pocas diferencias.

(3) La estructura de la hipófisis ha sido descripta por Houssay, 1910-16; Trefogli, 1915; Houssay, Giusti, Lascano González, 1920.

(4) Houssay, 1910.16; Giusti y Houssay, 1924.

(5) Delante del quiasma y profundamente se halla el núcleo supra-óptico, que es bastante grande (Greving, 1928; Seharrer, 1934; Carrillo, no publicado) y envía un haz de fibras nerviosas a la hipófisis.

(6) Resúmenes sintéticos anteriores a este: Houssay y Giusti, 1929, 1930 b; Houssay, 1934.

(7) Hogben y Wintou, 1922; Giusti y Houssay, 1924; Houssay y Ungar; 192-25

(8). En otras especies de batracio Alíen ha demostrado que sólo la pars intermedia era activa. El oscurecimiento provocado por implantación de lóbulo anterior es neto y muy persistente.

(9) Houssay, Giusti y Goñalons, 1925; Pasqualini, 1935-36; sobre absorción de agua por la piel aislada, Ungar y Di Benedetto, 1934.

(10) Orías, 1934a. Sobre acción hipertensora de extractos de hipófisis de batracios, Houssay, 1910; Houssay, Giusti y Lahille, 1912; Orlas, 1934a.

(11) Aubrun y Porto, 1934; Aubrun, 1935; Portú, 1936, confirmando a Krogh y Rehberg, 1922.

(12) Magdalena, 1932-33-34.

(13) Houssay y Mazzoeo, 1933.

(14) Giusti y Houssay, 1923.24; Houssay, Giusti y Lascano González, 1929; Houssay y Lascano González, 1929; Houssay y Giusti, 1929~30.

(15) Houssay, 1935.

(16) Houssay y Lascano González, 1930-31.

(17) Houssay,1934 consideramos conveniente afirmar esto más ampliamente.

(18) Datos de Artundo publicados por Houssay y Giusti, 1929.

(19) Houssay, Mazzocco y Rietti, 19,25a; Houssay y Biasotti, 1930; Houssay, Di Benedetto y Mazzocco, 1933.

(20) Orías, 1934b.

(21) Marenzi, 1933-1934b.

(22) Marenzi, 1934.

(23) Houssay y Di Benedetto, 1932.

(24) Houssay y Biasotti, 1930-31-33-36; Biasotti, 1930; Campos, Curutchet y Lanari, 1933; Houssay, Biasotti y Sammartino, 1935; Houssay y Leloir, 1935. Lo mismo observaron Orías (1932) en el pez Mustelus canis y Houssay y Biasotti (1933) en otros batracios y en reptiles.

(25) Di Benedetto, 1931.

(26) Houssay, Mazzocco y Rietti, 1925 Houssay y Potick, 1929. La sensibilidad a otros tóxicos no se altera (Houssay, 191.0, en rana; Giusti, 1921, en sapos)

(27) Braier, 1933.

(28) Magdalena, 1394; Houssay, 1934-45; Aubrun, 1935 Pasqualini, 1935.

(29) Houssay, 1910.16; Giusti y Houssay, 1922-23-24; Houssay y Giusti, 1929-30; Ungar, 193-2; Houssay, 1933-34; Cicardo, 1935a.

(30) Cicardo, 1935a.

(31) Esta astenia es de origen central, porque los primeros trastornos son de un reflejo postural y de la excitabilidad refleja (reobase alta y marcada fatigabilidad), además puede haber convulsiones; la excitabilidad del nervio motor y músculo y su fatigabilidad se alteran poco y tardíamente, (Cieardo), el factor periférico es menos importante (Houssay y Giusti, 192129; Cicardo, 1935).

(32) Giusti y Houssay, 1921-22-23-24; Puente, 1927; Houssay y Giusti; 1929-30; Ungar, 1932; Houssay, 1934; Aubrun 1935; Porto, 1936.

(33) Aubrun, 1934-35.

(34) Orlas, 1934b; Cicardo, 1935b.

(35) Kronhaus, inédito; Cicardo 1935b.

(36) Pero no los síntomas endocrinos puesto que la acción tirotrópica es nula o dudosa y la sexual es nula en este sapo

(37) Mientras que: otros batracios son sensibles a la acción sexual de la hipófisis de mamífero, este sapo es refractario a ella, hecho. aún inexplicado.

(38) Biasotti, 1922; Giusti y Houssay, 1922-24; mejor estudiado por Giusti, 1929-30; Houssay, 1924-34.

(39) Houssay y Potik, 1929; Pasqualini, 1930.

(40) Biasotti, 1930; Houssay y Giusti, 1929-30; Novelli, 1932; Pasqualini, 1935

(41) Houssay y Lascano González, 1929; Houssay y Giusti, 1929 30a; Houssay, Giusti y Lascano González, 1929; Houssay, 1934

(42) Houssay, Giusti y Lascano Gonzalez; 1929; Houssay y Giusti, 1929-10a b; Novelli, 1932a b; Houssay, Biasotti y Sammartino, 1935, La acción gonadotrópica del lóbulo principal no se modificó por tiroidectomía o castración (Novelli, 1932 a b). Hay acción gonadotrópíca en la hipófisis de los peces y reptiles (Houssay, 1932b), pero no para el sapo. En este no producen ovulación las hipófisis de mamíferos ni la orina grávida de mujer. La hipófisis de sapo no produjo acción en el ovario de ratas prepúberes o de conejas.

(43) Ungar, 1932; Houssay, 1933; Aubrun, 1935; Cicardo, 1935.

(44) Ungar, 1932.

(45) Aubrun, 1935.

(46) Orías, 1934b.

(47) Antes creímos erróneamente que eran diencefálicos: la ovulación, la poliuria, la capa córnea gruesa (ver síntomas diencéfalo hipofisarios).

(48) Houssay, Giusti, 1930.

(49) Anatomía e irrigación descriptos por Houssay, Biasotti y Sammartino, 1935.

(50) Houssay y Giusti, 1929;. Houssay y Biasotti, 1930; Lascano González, 1935.

(51) En el perro se observa lo mismo (Houssay, Davis, etc.).

(52) Giusti y Houssay, 1924, Houssay, Giusti y Goñalons., 1925; Houssay, Mazzocco y Rietti, 1925; Schurmeyer, 1926.

(53) Giusti y Houssay, 1922-23-24.

(54) Houssay y Giusti, 1930.

(55) Houssay, Giusti y Goñalons 1925; Houssay y Giusti, 1929-33; Pasqualini, 1935.

(56) Giusti y Houssay, 1922~23~24~29-3O b; Ungar, 1932; Houssay, Biasotti y Sammartino, 1930 b; Aubrun, 1934.35. Por otras lesiones encefálicas, Giusti y Houssay, 1922.

(57) Houssay y Biasotti, 1930; Houssay, Biasotti Y Sammartino, 1935.

(58) Houssay, 1933.

(59) Houssay, Mazzocco y Rietti, 1925.

(60) Parodi, Inédito.

(61) Houssay y Lascano González, 1929.

(62) Houssay, 1910; Houssay, Giusti Lahille, 1912; Orín., 1934 a; Aubrun y Porto, 1934; Aubrun, 1934-35.

(63) Houssay, Giusti y Lascano González (1929) hallaron: en el lóbulo principal, 0.001 unidad internacional por mgr. y 0.04 por lóbulo; en el lóbulo neuro-intermedio, 0.41 unidad por mgr. y 0.95 por lóbulo, es decir Igual a un quinto de lo que contiene el lóbulo posterior de hipófisis bovina. También contrae éste al esófago aislado de sapo (Houssay, Giusti y Lahille, 1912).


Período anterior Documentos de este Período Próximo período
Síntesis de este período
Houssay profesor de Fisiología
Dedicación exclusiva
La Sociedad Argentina de Biología
El Instituto de Fisiología
Investigaciones 1919-1923
Hipófisis y diuresis
Hipófisis y crecimiento
Efectos de la hipofisectomía sobre la piel del sapo
Funciones de la hipófisis del sapo
Premio Nacional de Ciencias
El novio, el esposo, el padre
Matrimonio
María Angélica habla sobre Bernardo
María Angélica Catán, compañera silenciosa
Un día corriente en el viejo Instituto de Fisiología
Testimonios sobre Houssay como Director del Instituto de Fisiología
Los muros de la Facultad de Ciencias Económicas

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