Por aplicación de la ley 9141 del 13 de Octubre de 1913, el Ministerio de Justicia e Instrucción Publica otorgó, desde 1914 hasta 1932, los llamados "Premios Nacionales en Ciencias y en Letras". Tales distinciones constaban de un primero, un segundo y un tercer premios, y se otorgaban anualmente.
En diciembre de 1923, Houssay recibió el Premio Nacional de
Ciencias por su investigación sobre los extractos
hipofisarios. En esta ocasión ofreció un
discurso
en el que declaró: "En el soberbio progreso
de nuestro país, que tanto nos enorgullece, no hemos alcanzado
igual grado de adelanto en las disciplinas intelectuales como en las cosas
materiales. No se tropieza a menudo con la mala voluntad, pero sí
demasiadas veces con el escaso conocimiento de las orientaciones modernas
o con una errónea apreciación de los valores".
En esa ocasión también expuso la moral de trabajo que era la
base de ese optimismo glacial: "Un grave enemigo de
la ciencia y de la verdad es el patrioterismo, que quiere hacernos creer
que hemos llegado al summum y nada más nos falta alcanzar, que lo
hecho aquí es y debe aceptarse sin crítica como lo mejor del
mundo, por ser del país. Es igualmente antipatriótico el
rehusar méritos a todo lo que aquí se haga y creer que un
hombre de ciencia sólo vale si se lo trae de allende el mar o el
Ecuador. El verdadero patriotismo está en trabajar correctamente y
someter su resultado a la discusión mundial, lo que mostrará
la importancia real de nuestros estudios; está también en
enseñar el método y estimular el amor a la ciencia en los
que nos rodean; en no temer el sacrificar las horas y posponer sus
estudios para que se formen los discípulos; en estimular la crítica,
en exigir el respeto y la ayuda para los que valen; en luchar por corregir
lo malo o deficiente. Lo patriótico es crear un buen ambiente científico
local, serio, donde se estudien los problemas objetivos que son de todos
los continentes y con mucha atención los propios de nuestro país".
Con
los 30.000 pesos del premio, Houssay inició la construcción
de su casa en Viamonte y Ecuador,
que
terminaría dos años más tarde. "El
premio le produjo un placer inmenso a
mi madre pocos meses antes de su muerte, ... quien me vio llegar a
profesor titular con gran satisfacción para ella".
Fuente: Herbert MacLean Evans., cap. 5,
La revolución Houssayana.
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