"Me casé con María Angélica Catán, doctora en química con altísimas calificaciones, a quien conocí
en el Instituto Bacteriológico, donde fue a realizar un trabajo sobre la absorción química de las ponzoñas de
serpientes".
El matrimonio se realizó el 22 de diciembre de 1920 en la iglesia de Santo Domingo. Houssay tenia 33 años. María Angélica tenía 25 años y acababa de finalizar el doctorado en química.
"Cuando me casé ganaba 980 pesos y debía mis muebles: con ese sueldo sostuve a mi casa, mi esposa, mi madre, 3 hermanas y 1 sobrina; éramos 7. Mi esposa decidió que debíamos mantener además la subscripción a las principales revistas de Fisiología y me estimuló a que en ningún caso abandonara la carrera exclusiva de la investigación, y a que no dejara de luchar por el adelanto de mi país".
Luego de casados, y debido a la delicada salud de la madre de Houssay, el joven matrimonio se mudó a vivir con Clara Laffont. Este arreglo brindó alegría a madre e hijo quienes volvían a compartir el hogar, y también
a María Angélica, ya que esto la liberaba de tener que hacerse cargo de las tareas del hogar. Ella continuó en el Instituto Bacteriológico hasta la llegada del primer
hijo.
Años más tarde recordaría Houssay: "Al dedicarme a la ciencia debía elegir entre una probable situación pecuniaria holgada y una labor científica. Elegí lo mejor, lo que vale más
que el dinero, con lo que salí ganando. Cierto es que conocí momentos de estrechez económica, pero en todo caso quien se sacrificó fue mi esposa, pues yo hallaba recompensas con creces en la posibilidad de trabajar.
Ella no sólo aceptó la modestia económica sino que me ha ayudado constantemente en mis trabajos, con competencia y sin exteriorización alguna".
Fuente: Herbert MacLean Evans. cap. 4,
Carta a un joven investigador que emigra.
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