En
marzo de 1919, la Facultad de Ciencias Médicas llamó a
concurso para cubrir la cátedra de Fisiología, vacante tras
el fallecimiento de
Héctor
Gregorio Piñero.
Houssay, quien había sido profesor suplente de la cátedra, se postuló como candidato y, en la solicitud de inscripción al concurso, manifestó: "la extensión creciente de esta ciencia exige que sea cultivada con exclusión de otras tareas". Esta decisión manifiesta su convicción acerca de la importancia de la dedicación exclusiva a la docencia y la investigación.
El Consejo Directivo de la Facultad aprobó, entonces, el proyecto del consejero y decano Alfredo Lanari (1869-1930), de creación del Instituto de Fisiología que integraba las cátedras de Química Biológica y Física Biológica, bajo la dirección del profesor de Fisiología para quien estableció la dedicación exclusiva.
Al ganar el concurso de Profesor Titular de Fisiología de la Facultad de Ciencias Médicas, Houssay renunció a los cargos de Profesor Titular de Fisiología en la Facultad de Agronomía y Veterinaria y Jefe de Investigaciones en el Instituto Bacteriológico del Departamento Nacional de Higiene.
Una de las dificultades inmediatas que Houssay debió encarar
al dirigir el flamante Instituto de Fisiología fue la formación
del personal. Resolvió esta dificultad seleccionando y formando
rigurosamente a los ayudantes y jefes de trabajos prácticos entre
quienes , comprobada la vocación y capacidad científica,
surgirían los colaboradores permanentes.
En el instituto, Houssay dirigió numerosas líneas de investigación y formó a varios discípulos.
En el mes de abril de 1920, Houssay fundó la Sociedad Argentina de Biología con el propósito de promover la discusión y la difusión internacional de las investigaciones del Instituto de Fisiología. Presidió sus reuniones todos los primeros viernes de cada mes, a las seis de la tarde.
En
diciembre de ese mismo año, Houssay
contrajo matrimonio con la química María Angélica
Catán (1896-1962). La había conocido en el Instituto
Bacteriológico donde ella hacía su tesis doctoral sobre
ponzoñas de serpientes y Houssay, como jefe de esa sección,
se las proveía. Así comenzó la relación con
quien, luego de casada, dejó la profesión para convertirse
dentro del hogar en la primera y más fiel colaboradora científica
y la madre de los tres hijos: "Al dedicarme a la
ciencia debía elegir entre una probable situación pecuniaria
holgada y una labor científica. Elegí lo mejor, lo que vale
más que el dinero, con lo que salí ganando. Cierto es que
conocí momentos de estrechez económica, pero en todo caso
quien se sacrificó fue mi esposa, pues yo hallaba recompensas con
creces en la posibilidad de trabajar. Ella no sólo aceptó la
modestia económica sino que me ha ayudado constantemente en mis
trabajos, con competencia y sin exteriorización alguna".
En diciembre de 1923, recibió el Premio Nacional de Ciencias por su investigación sobre los extractos hipofisarios.
Fuente: Herbert MacLean Evans. cap. 3,
Tesis doctoral de Ariel Barrios Medina,
La Revolución Houssayana.
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