Fuente: Recuerdos del Doctor Bernardo A. Houssay por Foglia, V. G. y Deulofeu, V. (editores), Bernardo A. Houssay, Su vida y su obra, 1887-1971, Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Buenos Aires, 1971.
Houssay transformó la enseñanza de la Fisiología y sus ideas las expresó tempranamente en su conferencia inaugural del primer curso de la cátedra de Fisiología.
Sus clases teóricas eran claras, con dominio de los temas que trataba que eran puestos al día y sabía sintetizar y acostumbraba acompañarlas con demostraciones prácticas. No era un orador brillante y rehuía las imágenes literarias.
Estas lecciones que daba tres veces semanales y en total eran 80 a 90 por año, no las suspendía ni era sustituido, sino por causas excepcionales. Gustaba mantener este contacto con el alumno y eran muchos los que asistían, no faltando médicos ajenos a la Cátedra y sin obligación de asistir.
La enseñanza práctica la hizo realmente tal. Trató que el alumno hiciera individualmente los experimentos y que supieran razonar sobre ellos. Personalmente se ocupaba en múltiples ocasiones de enseñar a los ayudantes de trabajos prácticos sobre la manera cómo debían transmitir los conocimientos. (...)
Sus ideas sobre enseñanza médica en general y de la Fisiología en particular las expresó en numerosas conferencias y artículos y tuvieron enorme influencia. Comportaban cambios profundos del sistema educacional vigente y también lesionaban numerosos intereses rutinarios.
Entendía que la enseñanza debe ser objetiva y práctica y debe desarrollar la capacidad de pensar, el juicio propio y la iniciativa y que:
También sostenía:
Fácil es comprender la resistencia que motivaron muchos de estos puntos, lo que trajo como corolario, hostilidad estudiantil y hasta de algunos profesores. Hubo campañas difamatorias en las que lo tildaron de "antidemocrático" por estas ideas. El ataque llegó a manifestarse incluso en forma violenta no sólo de palabras y escritos sino de hecho. Al ir a su domicilio fue atacado en la calle el 6 de marzo de 1926, siendo herido en la cabeza. Este hecho fue públicamente censurado por las Facultades y los Centros estudiantiles. Con todo, es bien sabido que aunque esta prédica consiguió corregir o atenuar alguno de los males señalados, otros persisten todavía.
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