El Instituto de Fisiología

Fachada de la Facultad de Ciencias Médicas, sobre la calle Córdoba, noviembre de 1923El 21 de noviembre de 1919 fue creado el Instituto de Fisiología de la Facultad de Ciencias Médicas, en el edificio donde en la actualidad funciona la Facultad de Ciencias Económicas. Durante las deliberaciones del Consejo Directivo de la facultad acerca de las funciones del nuevo Instituto, Houssay exigió que el ejercicio de la dirección del Instituto de Fisiología fuese incompatible con cualquier otro cargo, rentado o no. De este modo, Houssay se convirtió en el primer profesor con dedicación exclusiva en Argentina y Latinoamérica.

Al ser designado profesor titular y director del flamante instituto, Houssay renunció a los cargos de Profesor Titular de Fisiología en la Facultad de Agronomía y Veterinaria y de Jefe de Investigaciones en el Instituto Bacteriológico del Departamento Nacional de Higiene. De ese modo, dió cumplimiento a "la absoluta necesidad de la dedicación exclusiva de los profesores, como base del adelanto de la docencia e investigación", expresada, en 1911, en el prólogo de su tesis doctoral.

El Instituto de Fisiología de la Facultad de Ciencias Médicas visto desde la Maternidad Pardo en la calle Viamonte.El 30 de marzo de 1920, Houssay inició el primer curso anual como Profesor Titular de Fisiología y Director del Instituto de Fisiología, que integraba la enseñanza de Química Biológica y Física Biológica bajo la dirección del profesor de Fisiología. En la conferencia inaugural del primer curso de fisiología, Houssay anunció la incorporación del flamante instituto al movimiento de las escuelas médicas de la época: "Nuestro instituto universitario debe cumplir con dos fines principales: primero, la enseñanza y luego, hasta donde sea posible, la investigación".

Sólo el científico austríaco Rudolf Kraus (1868-1932), director del Instituto Bacteriológico al que Houssay renunciaba, manifestó certidumbre en el futuro de esa decisión, denominándola: "un acontecimiento memorable en la evolución de la medicina teórica argentina".

Aquella conferencia fue la primera de las que, puntualmente, Houssay daría las mañanas de los lunes, miércoles y viernes. Un alumno recordaría: "A las 11 en punto apareció Houssay por una de las puertas del frente, sin que casi se lo sintiera. Vestía un guardapolvo blanco cerrado hasta el cuello con tablones y cinturón. Su cara era serena y poco expresiva; como si estuviese de paso, sus ojos, detrás de lentes con armadura de acero, parecían no mirar. Sin preámbulos entró directamente en tema: su voz era monocorde, se movía poco y sus ademanes eran casi imperceptibles. Sin embargo su exposición se hizo clara y penetrante. A las 12 horas, puntualmente, dió por terminada la clase. Como todos, dejé el aula sin esa euforia que deja el orador lúcido, pero con la profunda sensación de haber aprendido".

La percepción de ese alumno estaba fundada en clases teórico – prácticas, pues Houssay enseñaba "no sólo el conocimiento de la fisiología, sino el método experimental que él había introducido en la medicina argentina".

Además de las clases magistrales, Houssay dirigió el entrenamiento en la investigación en Fisiología, Química Biológica y Física Biológica para graduados de los cursos de Medicina, Odontología, Farmacia y Bioquímica.

En el discurso inaugural, Houssay había dicho: "es necesario organizar la enseñanza de tal manera que el alumno sienta que estudia para saber buscar la verdad y encarar debidamente los problemas, para aprender y no para dar examen".

A ese fin, Houssay organizó a los alumnos en comisiones de trabajos prácticos que realizaban experimentos sencillos dirigidos por un ayudante, quien les explicaba los fundamentos teóricos.

Houssay formó, además, una comisión de trabajos prácticos intensivos para un número reducido de alumnos, la "Comisión Especial", que dirigió personalmente, asistido por su discípulo y estrecho colaborador Juan Treharne Lewis: "Esto a ambos les llevaba un buen tiempo, pero nunca los vimos apurados o impacientes ante las preguntas, a veces muy inteligentes, de los alumnos que aprendían fisiología haciendo experimentos y adiestrando sus manos".

Laboratorio para trabajos de tesis e investigaciones de química biológica del Instituto de Fisiología.En el Instituto de Fisiología, los Auxiliares de Enseñanza dictaban los cursos de Química Biológica, de Física Biológica y los del Doctorado en Farmacia y Bioquímica. La cátedra cumplía la tarea docente para un elevado número de alumnos con sólo dos cargos de dedicación exclusiva: el del profesor Houssay y el del Jefe General de Trabajos Prácticos.

Houssay dirigía el instituto con una disciplina implacable: "Después de informarse con el personal de los acontecimientos de la rutina diaria, hacía una recorrida por las salas de los trabajos prácticos. A las doce volvía a su casa, vivía en la calle Viamonte 2790, para el almuerzo. A las dos de la tarde retornaba al Instituto de Fisiología. Los trabajos por la tarde eran los trabajos experimentales". De esa manera: "A veces uno podía saber que hora era por los movimientos del doctor Houssay".

"La rutina diaria comenzaba a las 8 horas en punto donde reunía en su despacho a un grupo de sus colabora-dores inmediatos en el terreno administrativo, técnico y científico. En total eran 7 a 8 personas. Escuchaba las novedades y daba las indicaciones ú órdenes correspondientes.La rutina se repetía todos los días, el sábado inclusive"

La energía que Houssay desplegaba en la docencia podía hacer creer que su vocación era la de un profesor. Sin embargo, "para Houssay, la docencia universitaria no era tal si el profesor no era a la vez un investigador" y como Director del Instituto de Fisiología, puso en obra que "un verdadero instituto universitario no es tal si no se hace investigación".

"Houssay efectuando en un perro una investigación sobre adrenalina con los doctores Magenta y Solari; abril de 1928" (la fotografía y el epígrafe reproducen el original del archivo de Caras y Caretas, preservado en el Archivo General de la Nación).Un discípulo de Houssay, Alfredo Lanari, recordaría: "Como docente e investigador 'full-time' tenía tiempo para pensar y planear hasta el detalle los experimentos a realizar, pero una vez cumplida con esta etapa que requiere silencio y concentración, Houssay se prodigaba en una realización que le permitía continuar con la labor de docente que no se reducía a dar clases sino a mostrar y a enseñar técnicas fisiológicas y a conocer las minucias del laboratorio ya que todo eso es parte de la investigación".

Houssay dirigió numerosas líneas de investigación pues muchos estudiantes recurrían al instituto para realizar las tesis de doctorado que exigía la facultad para graduarse: "Es cierto que viene mucha gente a trabajar en el Instituto, pero más bien es para realizar trabajos propios o para aprender. Más es lo que obligan a trabajar y ayudarlos que lo que pueden ayudar ellos".

Uno de aquellos tesistas recordaría: "La mayor parte de los que hacían investigación con Houssay eran médicos que, debido a sus tareas profesionales, sólo podían concurrir al Instituto de Fisiología tres veces por semana, después de las dos de la tarde. A las cinco de la tarde no quedaba nadie. Houssay tenía trabajo para esa gente: les preparaba la bibliografía y los animales, ellos hacían la parte técnica. No había ningún tipo de retribución para esas personas. Había un tesista, nunca más de dos, por año".

Perreras del Instituto de Fisiología. Durante los primeros años el Instituto funcionó con los sueldos y las asignaciones que tenían las tres cátedras que la formaron; a pesar de la estrechez económica, las actividades docentes y científicas fueron intensas adaptándose a los exiguos recursos. El empecinamiento de Houssay por la ciencia educó, además, a las autoridades de la facultad y la universidad para el otorgamiento de los recursos necesarios para el sostenimiento y la ampliación del Instituto de Fisiología. En abril de 1925, la Dirección de Obras Públicas inició obras de refacción, que añadieron dos pisos al antiguo edificio, sin interrumpir las tareas de investigación y docencia.

Diez años después de su creación, Houssay publicó un artículo donde describió los fines, organización y descripción del Instituto de Fisiología. Allí comenzó la era que el fisiólogo Herbert MacLean Evans denominó post houssayana.

Fuente: Herbert MacLean Evans., Tesis doctoral de Ariel Barrios Medina
Comunicación personal de Andrés Stoppani
Virgilio Foglia, "Un día en el instituto".


Período anterior Documentos de este Período Próximo período
Síntesis de este período
Houssay profesor de Fisiología
Dedicación exclusiva
La Sociedad Argentina de Biología
El Instituto de Fisiología
Investigaciones 1919-1923
Hipófisis y diuresis
Hipófisis y crecimiento
Efectos de la hipofisectomía sobre la piel del sapo
Funciones de la hipófisis del sapo
Premio Nacional de Ciencias
El novio, el esposo, el padre
Matrimonio
María Angélica habla sobre Bernardo
María Angélica Catán, compañera silenciosa
Un día corriente en el viejo Instituto de Fisiología
Testimonios sobre Houssay como Director del Instituto de Fisiología
Los muros de la Facultad de Ciencias Económicas

Copyright © los Autores