Houssay registraba, desde 1904, los problemas biológicos sobre los cuales algún día podría trabajar. Entre ellos, los que más le interesaban eran dos: la inervación simpática de los órganos abdominales y las funciones de la glándula hipófisis.
Alentado por Héctor Gregorio Piñero, optó por el segundo de los temas.
En 1908, cuando Houssay era practicante menor de medicina en el Hospital de Clínicas, asistió a un paciente que padecía acromegalia. Esta enfermedad, había sido descripta en 1886 por Pierre Marie (1853-1940) como una "hipertrofia no congénita de las extremidades superiores, inferiores y cefálica", y asociada al desorden pituitario por Oskar Minkowski (1858-1931) en 1887. Houssay, en quien ya era clara la vocación por la fisiología luego de la lectura de la obra del fisiólogo francés Claude Bernard, decidió investigar la función de la glándula hipófisis.
Una vez definido el tema, Houssay comenzó a armar las bases técnicas y metodológicas de su investigación. Se formó solo, a partir de la lectura de los trabajos publicados por los investigadores Paulescu, Cushing, Oliver y Schäfer.
Houssay retomó el camino de los fisiólogos de su época: "el estudio de las glándulas endócrinas se hace siguiendo varias etapas: 1º los conocimientos anatomicohistológicos; 2º el estudio fisiológico y 3º el estudio químico, etapa en que la hipófisis puede decirse no empezada aún, que en la tiroides es incompleta y que sólo ha llegado a importantes resultados en las suprarrenales con el descubrimiento de la adrenalina".
Houssay
logró perfeccionar la extracción de la hipófisis durante las investigaciones realizadas sobre la rana. Los experimentos le permitieron concluir que la hipófisis
era un órgano indispensable para la vida, aunque los animales privados de la glándula podían sobrevivir si recibían injertos de hipófisis.
Por otra parte, los trabajos de hipofisectomía en perros evidenciaron síntomas como adiposidad, atrofia genital, y perturbaciones en el metabolismo de los azúcares y en el crecimiento.
Hasta 1911, Houssay había trabajado sobre la glándula entera. "Al mismo tiempo que practicaba hipofisectomías en perros y en batracios, realicé un estudio sobre las propiedades farmacológicas de los extractos del lóbulo posterior de la hipófisis, pues en aquel tiempo se realizaban experimentos agudos y los extractos del lóbulo anterior demostraban poca actividad en dichas condiciones".
Sin embargo, Houssay presumía en los extractos del lóbulo anterior una acción importante que aguardaba su estudio y al que se abocaría años más tarde.
Houssay registraba los resultados de sus experimentos mediante los instrumentos mecánicos que en ese entonces se utilizaban en los laboratorios de
fisiología.
Mediante estos recursos llegó a la conclusión: "el principio activo hipofisario del lóbulo posterior aumenta la excitabilidad del sarcoplasma. Vendría a ocupar pues un lugar igual al de la adrenalina".
Al inyectar en conejos una solución obtenida a partir de lóbulos posteriores de la hipófisis, observó un efecto similar al producido la inyección de extractos de la glándula fresca.
A principios de 1911, Houssay creyó que había aislado un principio activo hipofisario distinto de la adrenalina y que la similitud entre la acción de los extractos hipofisarios y los de las glándulas suprarrenales era sólo "superfical e ilusoria". De esa manera se presumía que no existían principios separados que tuvieran una acción diurética y presora.
Houssay ofreció su principio activo (la hipofisina Houssay), como había ofrecido sus extractos "a los muchos médicos estudiosos que hay entre nosotros" para su aplicación terapéutica. "Recuerdo que cuando empecé a estudiar extractos del lóbulo posterior de la hipófisis muchos médicos se interesaron en aplicar los extractos en clínica (opoterapia), sin acordarse que costaba dinero el prepararlos. No obstante regalé unas 7000 ampollas de extracto de lóbulo posterior de la hipófisis, que tuve que pagar personalmente, es cierto que no muy caro porque las hipófisis las obtuve gratis de los mataderos en la mayor parte de los casos, no así las ampollas de vidrio".
En 1911, terminó su Tesis de Doctorado en la Cátedra de Fisiología de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, donde había sido designado Profesor Interino de Fisiología.
Houssay hacía fisiología para servir a la clínica y alcanzar resultados terapéuticos. Las investigaciones presentadas en la tesis fueron el resultado de este enfoque: "Está universalmente admitido que habiendo casi agotado la observación clínica el análisis de los fenómenos mórbidos, no podrá adelantar ya la medicina si no es ayudándose por la experimentación donde se refrescará constantemente y hallará nuevo empuje la Clínica, ciencia médica suprema".
En 1912, tras ganar un concurso al que se habían presentado más de treinta candidatos, Houssay fue designado Profesor Titular de la cátedra de Fisiología de la Facultad de Agronomía y Veterinaria en una decisión que causó mucho revuelo.
En 1915, Houssay aceptó el puesto de Jefe del Departamento de Endocrinología y Patología General en el Instituto Bacteriológico del Departamento Nacional de Higiene para lo cual debió renunciar a su cargo en la cátedra del doctor Piñero. Houssay había sido invitado por el doctor Rudolf Kraus.
En 1917, su creciente énfasis en la cirugía como recurso técnico del fisiólogo experimental determinó su renuncia a la jefatura de la sala del Hospital Alvear para dedicarse de lleno a la docencia e investigación. Esa decisión fue tomada tras el fracaso como químico en el aislamiento del principio activo hipofisario y el desengaño como clínico en el uso del recurso farmacológico de la opoterapia.
Este hecho señala una inflexión en su desarrollo científico. En un período de pocos años, Houssay habría de diversificar sus investigaciones en varias líneas de trabajo, dirigiendo y formando numerosos discípulos junto con los que llevaría adelante sus investigaciones: "Debo mencionar, con satisfacción, que han sido mis discípulos o quienes han trabajado en este Instituto muchos actuales profesores universitarios como Hug, Pico Estrada, Morera, sin contar los que aún trabajan en él...Debo proclamarlo bien alto: mi labor, si tiene algún mérito, no es sólo mía, es de mis numerosos colaboradores abnegados, unidos en la obra solidaría por ideales y sueños comunes que llevamos a veces a la realidad y que tenemos la felicidad de renovar incesantemente".
Houssay, en el discurso en ocasión del homenaje por sus primeros 25 años como profesor expresaría: "Mucho he meditado sobre dos posibles maneras de trabajar. La primera consiste en aislarse, hacer una labor personal profunda e importante, que dará mayores frutos a su autor, pudiendo ser un ejemplo estimulante. La otra, la que he adoptado, consiste en enseñar y ayudar a muchos, ponerlos en contacto con la ciencia, tan seductora y hermosa, sacrificar su tiempo para adiestrar a los alumnos aún a costa de las propias investigaciones, hasta tener la alegría de verlos capaces y formados, con ideas y experiencia propias, aptos para dirigir el progreso de su país. Debo desvanecer la curiosa opinión de muchos de mis compatriotas, de que pueden hacerse descubrimientos casuales, por intuición o suerte. No se llega a hacer ninguna obra científica seria, sin descubrir nada, si no se trabaja intensa y prolongadamente. La suerte ayuda a los que la merecen por su preparación y laboriosidad, las obras geniales son frecuentemente el resultado de una larga paciencia".
Enrique Hug, discípulo de Houssay en la Facultad de Agronomía y Veterinaria, recordaba como Houssay había organizado las diferentes líneas de investigación del instituto: "El doctor Houssay, que desde su época de estudiante había fijado un plan de trabajo del estudio de la hipófisis, en un momento vio claro que la hipófisis tenía que ver con todas las demás glándulas de secreción interna. Era un trabajo muy vasto, muy amplio, entonces lo fue dividiendo en sectores y para cada uno de esos sectores indicó a uno de sus alumnos que se ocupara de los análisis que era necesario hacer".
Fuente: Herbert MacLean Evans., cap. 2 y 3 ,
Tesis doctoral de Ariel Barrios Medina,
Misionero entre gentiles (biografía de Bernardo A. Houssay),
Discurso en el homenaje que se le tributó al cumplir 25 años de profesor.
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